viernes, 5 de febrero de 2010

Viejo Nuevo Mundo




I

nuevo mundo
hay un árbol inexplorado
que recuerda otro
lleva flores de olores ajenos
azahares profusos como selvas blancas
remolinos de naranjas muertas
hay otra ventana como uno ojo
por la que ves lo que ves y lo que evoca
no los naranjos forasteros
no azahares en abril
sino un abril de tila centenaria
con frutos que le nacían
redondos como estrellas
aludes dorados de hojas de vuelo lento
que envueltas cercadas abrazadas
estrujadas unas a otras
aún son recuerdos como lágrimas
gorriones flacos palomas pobres
a la misma hora
hay más luz allí que aquí
hubo una vida de soles húmedos
hay un mismo ser
bajo la calima de las horas


II

parálisis de animal abarcado a sí mismo
aferrado a una visión inhabitable
fantasmas como hierbas te inflaman
te humea de las manos aquel falso infierno-paraíso
abandonado perdido adulterado ahogado
como un náufrago en un océano seco
las palabras trascordaron su ritmo
emplazadas entre tanto furtivo agudo movimiento
asimétricos arden tu rosado paladar
tu ladrido en el pecho
tus deseos convulsos consagrados al alba
destilan las llagas
una ruta de vacío en llamas
una pared de cenizas pulveriza tus sombras
desconectadas luces sobre grietas
de una absurda libertad


III

te entregas a tu cuerpo
cuando vadeas las cuevas y su velocidad
tu verdugo es tu impropia condena
desde el último grito padeces
esa agonía de labios abiertos
escupiendo silencios
se te parte la boca en un gesto de estrépito
a nada suena tu salvaje tristeza
sinuosidad famélica de un piel sin estación
despojada del reptil
consternada desnudez del remordimiento
terrores tan extensos que lo ocupan todo
un hueco la mirada
una descarga sorda de sueños
te parte en detonaciones opacas
la vertiente en la herida
el agua demorada en una lágrima
la sentencia sin crimen
el asombro ante la coartada precisa de la vida
el remate extremo de la muerte
en la garganta el mismo dolor
que nunca quiso llorar


IV

¿y si la muerte en el intento

te recoge allí mismo
donde no descifraste
ni el último sueño
como a esos cercanos niños del desierto
arrastrándose en busca del pan?





Viviana Cecilia Atencio


Dibujo: Paloma Blázquez Crespo, http://palomablazquezpoemas.blogspot.com/

Fotografía: Daniel Yáñez González Irún,
http://lafabrica1.blogspot.com/



2 comentarios:

  1. Querida Vivi, ya te lo había dicho, tu nuevo viejo mundo, tu colosal sensibilidad y empatía,
    tu nostalgia.
    Muchas gracias por el poema por dejar que mi dibujo lo encabece.
    Un beso astur.

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  2. Gracias querida Paloma por acercarte al árbol, no me cansaré de decirte que tu talento potencia las palabras, les da una profundidad de la que carecerían desnudas.
    Un beso de emigrante astur...

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