martes, 27 de julio de 2010

Sólo el deseo puede salvarnos



tomé un escalpelo

abrí las hojas

descubrí algunos versos

o sólo uno

el hoy de la eternidad

el de los pájaros

el del sudor

el del vientre

el de los dioses que inventamos a medias

el del sol

el de la noche

el del frío sudor


sólo el deseo puede salvarnos


si me arrancaras la piel

advertirías los movimientos de una crisálida

mutada en mariposa


náufragos

crecidos a la orilla de caricias

nuestros pies


ampárame entre tus muslos

como aquella piedad

acunando a un cristo muerto


más exquisito que mortal

un pecado

nos demora


arder como un sol en otro sol

vernos brotar disueltos

entre cenizas


me repito

no domino más palabras

que un cuerpo


“aquí duerme una mariposa”





a veces no hay ni frío
ni sitio donde sentarse

ni zapatos

ni pies

ni letreros de viejas estaciones

no hay árboles

ni sombras

ni lluvia

ni barro

ni miedo

ni enfermedad

no hay siquiera volumen físico

ni obras

ni pulmones

ni aire que respirar

no hay fuerza

ni debilidad

ni hambre

ni panes

ni nada que comprar

ni actos que cometer


sólo el deseo

y tu nombre





Texto: Viviana Cecilia Atencio


Ilustraciones: Paloma Blázquez Crespo






viernes, 9 de julio de 2010

El soplo






A la izquierda de la vieja cama

que ya no le pertenece
el viento
conmueve los postigos
de la misma ventana

de los mismos árboles
cuyas raíces
no ha confirmado jamás

recorta la cumbre del mismo inútil molino

hoy desnudo
desvencijado por el tiempo
o por alguna extraña hazaña
de su dueño aviador
procurándose sus alas
en algún desatinado amanecer
para volar remotamente
aunque tan sólo fuera
por el plazo
de un sueño




confina como entonces
la misma mutación
de parcela de cielo
pasajero constante
de purísimo azul celeste
a máculado entre nubes

de gris claro a gris profundo
que dispone la tormenta

de candil ciego de rayos
a negro invisible
aliado a tempestades


¿dónde encubre el olvido
la flama de todo atardecer?

emplaza en la entraña
como súbito vértigo
el viento

que acompaña al derrumbe
de la vigilia al sueño

mimesis de aquel soplo sorpresivo final

y el hueco más despoblado de mí resuena
a la luz de los toques de tu sombra





Texto: Viviana Cecilia Atencio


Ilustraciones: Paloma Blázquez Crespo