viernes, 8 de octubre de 2010

Taurus






En el principio fue el silencio

luego ser en otro ser fusión

no sé si fui cuerpos

o fluidos unidos por manos

pero por fin sentí en ella

pez embrión yo

un deslizarme en las aguas tibias

de su vientre mundo

música acople de latidos

tics tacs tics tacs tacs tics


Me arrojé o me arrojó

nos vimos me vio

nací a la luz

me puse en pie

distinguí el tiempo

el día de la noche

la vigilia del sueño

el calor del frío

otra piel de la soledad

me alimenté de ella


¿Fuimos sombras coloreando el suelo

narices distinguiendo flores

pastos verdes de secos

lo dulce de amargo?

¿dejamos huellas de hierba

pradera inmensa

formas salpicadas bajo la lluvia

tempestades de amor

calima nube blanca

luna estrella?

¿bebimos aguas de ríos

o descansamos de vivir

en la caricia inclinada de algún sauce?

¿soñé o reconocí reflejos líquidos

de tu rostro el mío?

¿me olvidaste? ¿te olvidé?

¿me lloraste? ¿te lloré?


Entre la sangre que parte mi boca

busco un recuerdo como ternura

una mano alimento un hombro

un deseo que se deshace o evoca


Soy condena ciega sin crimen

invitación obsesiva a la muerte

alaridos de cadalsos circulares

sinsentido de un puño agitando mi herida

repetición insistente del movimiento

que desbloquea la estocada final


Una debilidad de parásitos

devora toda cólera

mientras en mi boca duerme

el dios benilbutazona

que disipa el mundo


El corredor se estrecha

se mueve bajo mis pies

tras las puertas el Hades

miles de bocas aullando muerte

¿soy yo es él son ellos?


Un demonio escarlata bate mis ojos

me resisto a perderme

lo evito lo envisto lo amenazo

maldito matador verdugo a sueldo

mi vida por tu vida ¿de dónde la llaga?

¿cuántas bestias sois para este único inocente?


Por la espalda capones

no uno sino dos

tres cuatro cinco seis

¿cuántos cuántas?

asesinos que ríen

cómplices agitando

la locura en su pañuelos

mientras mis rodillas se quiebran

en el sinsentido humano

que me parte en pedazos

hasta ser la lágrima

que nadie nunca secará




Texto: Viviana Cecilia Atencio


Ilustraciones: Paloma Blázquez Crespo