lunes, 27 de diciembre de 2010

Frida


Colgada del cielo

sin hilos ni alas

yo misma el centro

la herida

el hijo que no fue

el amor

el sonido del árbol

que se quiebra

y no cae


Subiré al primer sueño

subiremos las dos

la rota y la entera

la pequeña y la ahogada

en tres dos una única lágrima

cursaremos en la sangre

la embriaguez del Leteo

para llegar al sol


Miraré hacia el foco de tus ojos

te diré números letras

movimientos que nadie

sino tú podrás descifrar

una pesadilla de girasol

que nace sobre el muro gris

tu ternura tu traición

como brazo cercando mi cintura

fragmentos de un cuerpo

sangre huesos corazón

el que se fue contigo

o el salvado

el que espera la muerte


Me desangraré de ti

mi mano en mi mano

hasta agitarme como nube de tormenta

irradiada en el fin


Me pintaré otros rostros

pero verás el mío

hoy será siempre todavía

me trenzaré a ti

cerraré la boca

para abrirla en tus labios

atraeré tus dedos de marfil

hacia el fondo del silencio en fuga

serás el que no fuiste la que no fui

te nombraré en otro nombre

abrazaré tu mente en el vacío

arrastraré por los desiertos

lo que vi en el agua

lo que el agua me dio

los deseos de ti


Nadará el dolor hasta olvidar

y cerraré los párpados por fin

para no verte

para no odiarte

para no amarte





Viviana Cecilia Atencio


Imagen: Paloma Blázquez Crespo



jueves, 2 de diciembre de 2010

Destinos




Pueden sentir el sonido de las llamas

el estremecimiento de las paredes

la respiración de cientos de animales

el polvillo subido a la atmósfera

el humo decorando la habitación

impaciencia frente a la tv

la canilla goteando en el lavadero

el calor de la boca en la boquilla de una pipa

los golpes de los palillos en los altavoces del comedor

el motor del refrigerador

algunos pasos alrededor de una silla

la mente en el momento de la muerte


Mentes que traspasan el universo

para estallar en algún cruce

en la certeza de la carne o de su muerte

en un puzzle de sueños

la experiencia y la hipótesis

de la teoría del absurdo

pequeños deseosos mortales

la búsqueda y la huída

de los sentidos en un cuerpo

las protege


Un cuerpo vacío de otro cuerpo

manos de un crepúsculo

como piernas atadas a un abismo

ladrones de minutos los sentidos

abrasando de raíces un infierno

que los hace nacer


Un huracán frente a la mente

destrozando el difuso portal

que se arrodilla ante las pesadillas



Texto: Viviana Cecilia Atencio


Ilustraciones: Paloma Blázquez Crespo



A mi puerta

Es negro el peso de la distancia


La lluvia no cayó te dormiste con el sol

tras las cortinas que me aspiraban

en el curso de tu corazón


Deberías haber despertado

al morir tarde


No tengo hambre

sólo una ácida melancolía urbana

que vendrá de otros campos

sobre los que tal vez jamás

nunca volverá a crecer


Que aquí sea aquí en cualquier sitio


¿Es jade lo que da luz a los ojos?


Estás a mi puerta delante de mí

como todos los caudales de un río


No somos equívocos

somos nuestros cuerpos


No tengo veinte poemas de amor

sólo mis piernas enredadas

en las noches

la liviandad de mis manos

dirigidas por tus ojos

mi boca abierta en tu mira

y te alcanzo en la desesperación


Inmólame en el iris doblegado de tus ojos

tu retina también marca mis pasos

mis movimientos mi dolor


Aquí era cuando decías

que me amas

cuando decía

que te amo



Texto: Viviana Cecilia Atencio



Ilustración: Paloma Blázquez Crespo